Abstención se asoma en la campaña municipal

Este jueves 21 de septiembre inició oficialmente la campaña para las elecciones municipales, a celebrarse el cinco de noviembre, bajo el signo de la abstención y en un ambiente cargado de escepticismo sobre el Consejo Supremo Electoral (CSE) y un bajo nivel de competitividad política.

Para Francisco Aguirre-Sacasa, excanciller de la Républica, el papel que ha jugado la OEA hasta ahora denota falta de beligerancia de dicha organización frente al gobierno del comandante Daniel Ortega. “En elecciones municipales todos sabemos, que la participación es mucho más baja, que en elecciones generales y eso pasa en todas partes del mundo. Estas son elecciones ‘light’ y la OEA viene en un plan ‘light’ también”, dijo Aguirre-Sacasa en entrevista con el programa Esta Semana.

Por su parte, Violeta Granera, directiva del opositor Frente Amplio por la Democracia (FAD) considera que la misma OEA no ha cumplido los compromisos que se consignaron en el acuerdo firmado con el Gobierno en febrero pasado, entre ellos la revisión del padrón electoral y las mejoras en el sistema de cedulación. Ambos procesos siguen sin efectuarse.

“El tema de observar en estas condiciones tardías, sin preparación, sin transparencia, nos da la impresión de condescendencia con las imposiciones de Ortega. Nosotros creemos que el tema principal no es si vienen o no a observar. El tema es que haya condiciones para que se respete el voto”, declaró Granera.

El FAD mantendrá su llamado a los ciudadanos para abstenerse de votar, en lo que ellos califican como una nueva “farsa” electoral.

Nica Act a la vista

A raíz del anuncio de la OEA, dónde informaba sobre su participación como observadora, los congresistas estadounidenses Ileana Ros-Lehtinen y Ted Cruz, ambos del partido republicano, emitieron un comunicado conjunto, expresando su preocupación por la decisión de esta instancia internacional de enviar una Misión de Acompañamiento Electoral a Nicaragua, sin que se hayan producido cambios en la institucionalidad del país.

Ambos congresistas son los principales promotores de la llamada ley “Nica Act”, una iniciativa que de ser aprobada establecería sanciones económicas contra Nicaragua, en respuesta al fuerte deterioro de la democracia durante el gobierno de Ortega.

“El escudo de Ortega para contrarrestrar la Nica Act era la llegada de la OEA, y eso  no está funcionando. Ese objetivo en gran medida no se ha manejado de una manera políticamente astuta, por consiguiente los congresistas republicanos no creen en lo que va a pasar acá en Noviembre y ellos van a proceder con su iniciativa”, dijo Aguirre-Sacasa.

“Yo creo que la Nica Act va a ser aprobada en la Cámara de Representantes en cuestión de 30 días y no más, la pregunta es si va a aprobada el Senado”, agregó el excanciller.

La posibilidad de que se apruebe dicha ley crea nuevas tensiones entre Nicaragua y el gobierno de Estados Unidos, y afectaría la supuesta estabilidad económica que celebran el gobierno y la empresa privada como consecuencia de su alianza. El escenario ha generado consternación dentro las cámaras de empresarios.

“Hace unos meses el gobierno y el sector privado no creían que la Nica Act iba a perjudicar. Esto es una indicación de que por fin el sector privado se está sensibilizando de que algo no anda bien en el país y que eso está teniendo o podría tener repercusiones en los Estados Unidos. Pueden contratar a las mejores firmas norteamericanas de cabildeo, pero si el gobierno de Nicaragua no cambia su actitud no van a lograr nada”, manifestó Aguirre-Sacasa.

La mirada hacia 2021

En unas elecciones en las que el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional  (FSLN) mantiene control sobre el aparato electoral, y los otros partidos no tienen gran aceptación, según la última encuesta de Cid Gallup, se prevee que el FSLN mantenga control en la mayoría de municipios en los que se desarrollaran los comicios.

El excanciller Aguirre-Sacasa asegura que la mirada debería estar puesta en las elecciones presidenciales de 2021, en las que Ortega podría correr como candidato para obtener su tercera reelección consecutiva.

El analista considera, sin embargo, que la OEA, deberá primero resolver la crisis política actual en Venezuela. Según Aguirre- Sacasa, tanto para la organización liderada por el uruguayo, Luis Almagro, como para el gobierno de los Estados Unidos, Nicaragua aún no es una prioridad, pero podría serlo si la democracia  continúa retrocediendo.

“Tenemos que tener los nicaragüenses la convicción de nuestro voto va a contar, que no va a pasar como en el 2006, 2008, etc, y la OEA puede ser un valioso aliado en eso, si viene en un plan pesado y no ‘light’, como ahora. Lo que conviene a todo el mundo, incluyendo el sector privado y a Daniel Ortega, es que haya una evolución real para el 2021, porque si seguimos con una cadena de elecciones cuestionadas, la cosa se va a poner mucho más inestable en nuestro país”, manifestó el excanciller.

Por su parte, Granera mantiene que el papel de la OEA es fundamental, y por tanto debe haber un cambio en su actuación con Nicaragua. “Lo lamentable de esto es que la OEA está perdiendo credibilidad, la cual sí necesitamos para lo que hay que hacer en los próximos años”, indicó.

Fuente: https://confidencial.com.ni

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